¿Sería más fácil controlar los contagios si las escuelas fueran más pequeñas?

Por Zully Rodriguez | Community Organizer, Partnership for Community Action

School MasksNormalmente, el regreso a clases viene acompañado de graciosos memes donde los padres nos vemos felices de dejar a nuestros hijos en la puerta de la escuela y corremos hacia la ansiada libertad, mientras el maestro se queda llorando con la tarea de lidiar con un montón de chiquillos rebosantes de energía por las siguientes 6 horas. Pero este regreso a clases ha sido tan impactante y fuera de lo común, que los memes muestran tanto a maestros como a padres de familia en un remolino de emociones encontradas y soluciones a medias.

Este atípico comienzo de ciclo escolar ha traído retos que en ocasiones se ven como imposibles de solucionar y el regreso a la escuela empieza a verse como una película de halloween en donde no podemos imaginar la última escena, sin sentir escalofríos. Todos queremos un final diferente pero aun así el terror está en escena.

Como inmigrante, quedé asombrada la primera vez que vi una escuela primaria con un poco más de mil estudiantes. Painted Sky ES era más grande que la universidad a la que atendí. —¡Qué maravilla! — Fue lo primero que pensé.

Después, cuando llegó el tiempo de que mis hijos atendieran a esa escuela, me di cuenta de que tal vez las ventajas no eran tantas. Empecé a descubrir los retos y desventajas que estos gigantescos monstruos tenían.

Haciendo un poco de investigación, descubrí la razón por la cual las escuelas son tan grandes. Se trata de ahorrar recursos administrativos y de ofrecer muchas más posibilidades a los estudiantes por ejemplo: deportes, arte, música, etc. En fin, todo tipo de clubs. Y sí, funciona bien para algunos, pero también es cierto, que algunos estudiantes, especialmente los de bajos recursos y los de color van a la deriva en ese mar de oportunidades. Además de que la enorme cantidad de alumnos en cada escuela ha hecho muy difícil controlar una situación como la que enfrentamos.

Si bien, tener escuelas más pequeñas eleva los costos de administración y podría privar a los estudiantes de algunas oportunidades, también es cierto que permite crear un ambiente que beneficie tanto a los estudiantes, sus familias, a los maestros y a las comunidades. Así que espero que algunos estén de acuerdo conmigo cuando digo que cuando se trata de educación no se debería de pensar en ahorrar ni un penny ni en administración, ni en nada relacionado a la educación de la población.

A la sombra del COVID 19, encontré otra desventaja de las escuelas grandes. Para los distritos, controlar un virus como este desdichado que nos aqueja, ha resultado una tarea titánica. La cantidad de posibilidades de contagio es exponencial en estas enormes escuelas. Así que la pregunta obligada es: ¿Sería más fácil controlar los contagios si las escuelas fueran más pequeñas? Esa respuesta debería darla un epidemiólogo, pero como dicen en mi pueblo: “A ojo de buen cubero” parece que la respuesta es sí.

Como ejemplo podemos mencionar a las guarderías. Desde que empezó el distanciamiento social, estos establecimientos han seguido trabajando al ser considerados esenciales. Si bien han trabajado con mucho recato, nos han enseñado que los números sí importan y no solo a la hora de tener un mejor control del virus, sino también cuando se trata de darle a los padres un poco de tranquilidad mental. Las guarderías a diferencia de las escuelas, manejan grupos de niños mucho más pequeños lo cual ayuda a controlar la propagación del virus. Las gigantescas escuelas por su parte, ponen en jaque a los distritos escolares en sus esfuerzos por minimizar la propagación del COVID 19.

La amenaza de este virus es latente, es una posibilidad, pero ¿cómo sería el regreso a clases si las escuelas fueran más pequeñas? Tal vez la probabilidad de contagio sería más baja, la propagación más fácil de controlar y el regreso a clases sería menos complicado de lo que actualmente es.